Tras un tiempo demasiado largo sin escribir, los engendros de fuego que emiten cánticos de obediencia sobre mis actos, han decidido que es el momento adecuado para que me moleste en regresar al teclado de mi andrajoso ordenador portátil y narrar cualquier chorrada inevitablemente absurda para que, en vuestros tiempos muertos entre depresiones y delirios ansiosos, os pase por la cabeza que hay un mundo peor aquí dentro.

Y por supuesto, si sóis mujercitas, mujeres, mujerzuelas o mujerones,  estáis completamente invitadas a escribirme para comunicar cualquier cosas que os pase por la cabecita siempre que lo deséis

Si eres hombre no me escribas, por favor. El género masculino me produce una mezcla de sensaciones entre grima, asco y rabia que, además de preferir obviar, me perturba a niveles homicidas.

He dicho.

Un saludo, bípedos de humor dudoso.